La Lavandera Bacteria Lejía

Recibe el otoño sin huéspedes indeseados

Llega la época del año en la que tener las ventanas de casa abiertas y dejar pasar el aire todo el día comienza a no ser tan apetecible. La paulatina bajada de las temperaturas y el aire fresco de los atardeceres hace que nos sintamos más a gusto estando en el sofá con una manta y con las ventanas cerradas, que disfrutando de un refresco en el balcón.

Pero cuidado, no cierres la casa con huéspedes no deseados dentro. Para recibir la temporada invernal lo mejor es hacer una limpieza a conciencia que permita tener la casa lo más desinfectada posible, así podrás evitar enfermedades causadas por hongos y bacterias.

Estos seres invisibles suelen tener preferencia por ciertas estancias de la casa y, sobretodo, hacer nido en objetos cotidianos de uso diario:

En la cocina:

  • Trapos de cocina
  • Tablas de cortar
  • Utensilios de madera
  • Esponjas friegaplatos
  • Tiradores de los armarios
  • Puerta de la nevera
  • Suelo
  • Fregadero

En el baño:

  • Inodoro
  • Botón de la cisterna
  • Cepillos de dientes (y su vaso)
  • Ducha y bañera
  • Suelo
  • Grifos y tiradores

 

Otros de los objetos que suelen ser el paraíso de los gérmenes, son los aparatos tecnológicos –como móviles, mandos a distancia, teclados, tablets–, los juguetes de los niños, lavadoras y lavavajillas.


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¿Una solución efectiva y económica?: El hipoclorito de sodio (vamos… la lejía de toda la vida).

Se estima que la lejía se utiliza como producto de limpieza y desinfectante desde hace más de 200 años, pero no fue hasta hace poco tiempo que se logró averiguar el porqué de la efectividad de la lejía contra las bacterias.

En el 2008 un grupo de científicos norteamericanos asociado a la Universidad de Michigan llegaron a la conclusión de que, si exponían ciertas bacterias al calor, les generaba una situación estresante que podría llegar a matarlas, puesto que perdían su estructura tridimensional, generaban aglomeraciones, y ya nunca recuperaban su función normal.

En el mismo estudio, y por casualidad, también descubrieron que el hipoclorito de sodio (componente activo de la lejía), les generaba la misma reacción que el calor, afectando a proteínas esenciales para su supervivencia, con una consecuente desinfección de la zona.

Con este estudio y sus resultantes conclusiones no se descubrió nada nuevo, la lejía ya se utilizaba para desinfectar, pero se puedo entender el proceso químico por el cual lo hace.

Para un otoño sin gérmenes lo mejor es comenzar con una buena limpieza desinfectante. Pon en práctica el poder de la lejía y aplícala a las superficies más susceptibles de generar bacterias. 

Además de su propiedad antibacteriana, la lejía posee otras ventajas, tales como:

  • Desodorante: Al eliminar a las bacterias y los hongos, también elimina las sustancias malolientes que estas producen.
  • Poder blanqueante: La lejía no sólo se utiliza para blanquear tejidos, también puede blanquear juntas de los azulejos o esquinas del plato de ducha.
  • No contaminante: La lejía proviene de la sal y tras su uso y en pocos minutos, vuelve a convertirse en sal.
  • Relación calidad/ Precio: Es un producto efectivo, con múltiples aplicaciones y a un precio asequible.
  • Desinfectante de agua y alimentos: con una gota de lejía haces potable un litro de agua. Entérate cómo.

¡Disfruta de tu casa en otoño y con la compañía que tú elijas!

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